Inspirado en el Catecismo Mayor, «Breve historia de la Religión».
1 Dios prepara la llegada del Salvador
Durante el reinado de Herodes el Grande vivían en Nazaret María y José. Ambos descendían del rey David, pero llevaban una vida sencilla, sostenida por su propio trabajo. José era reconocido como un hombre justo, y María había consagrado enteramente su vida a Dios.
Entonces Dios envió al arcángel Gabriel para anunciar a María que había sido elegida como Madre del Salvador. El ángel la saludó como «llena de gracia» y le explicó que concebiría por obra del Espíritu Santo, sin perder su virginidad.
«He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.»Respuesta de María · Lc 1,38
En ese instante ocurrió la Encarnación: el Hijo eterno de Dios asumió la naturaleza humana sin dejar de ser Dios. Así comenzó la obra de la redención de toda la humanidad.
2 La visita a Isabel y el nacimiento de Juan Bautista
Después de la Anunciación, María viajó a la región montañosa de Judea para visitar a su prima Isabel, que esperaba un hijo a pesar de su avanzada edad. Más que una visita familiar, fue a ayudarla y servirla durante varios meses.
Cuando Isabel escuchó su saludo, reconoció por inspiración del Espíritu Santo que María llevaba en su seno al Mesías, y la llamó Madre de su Señor. María respondió con el himno del Magníficat, canto de alabanza y gratitud que la Iglesia sigue rezando hasta hoy.
El hijo de Isabel fue Juan Bautista, elegido por Dios para preparar al pueblo para la llegada de Jesucristo.
3 El nacimiento de Jesús en Belén
Un decreto del emperador César Augusto ordenó un censo en todo el Imperio Romano. Por pertenecer a la familia de David, José y María tuvieron que viajar desde Nazaret hasta Belén.
Al llegar, encontraron la ciudad llena de viajeros y no hallaron alojamiento. Se refugiaron en un lugar destinado a los animales y allí, durante la noche, nació Jesús.
María envolvió al Niño en pañales y lo acostó en un pesebre. Aquella misma noche, un ángel anunció la buena noticia a unos pastores que cuidaban sus rebaños: fueron los primeros en visitar y adorar al Salvador.
4 La presentación de Jesús en el Templo
Ocho días después de su nacimiento, el Niño recibió el nombre de Jesús, tal como había indicado el ángel.
Cumplidos los días que marcaba la Ley, María y José lo llevaron al Templo de Jerusalén para presentarlo al Señor. Allí el anciano Simeón reconoció en Jesús al Mesías prometido y dio gracias a Dios con el cántico del Nunc dimittis. También la profetisa Ana alabó a Dios y habló del Niño a quienes esperaban la liberación de Israel.
5 La adoración de los Magos
Tiempo después llegaron desde Oriente unos sabios guiados por una estrella extraordinaria. Comprendieron que anunciaba el nacimiento del Rey esperado y viajaron para rendirle homenaje.
Primero pasaron por Jerusalén, donde Herodes fingió interés por conocer al Niño. Después continuaron hasta Belén, donde encontraron a Jesús con María. Postrados ante Él, le ofrecieron tres regalos cargados de significado:
🥇 Oro — reconocimiento de su realeza.
🕊️ Incienso — homenaje a su divinidad.
🌿 Mirra — recuerdo de su futura pasión y muerte.
Advertidos por Dios en sueños, regresaron a su tierra sin informar a Herodes.
6 La huida a Egipto
Al ver que los Magos no regresarían, Herodes ordenó matar a todos los niños pequeños de Belén, con la intención de acabar también con Jesús.
Antes de que esto ocurriera, un ángel avisó a José en sueños para que huyera con María y el Niño hacia Egipto. La Sagrada Familia permaneció allí hasta la muerte de Herodes y luego regresó, estableciéndose definitivamente en Nazaret.
7 Jesús en el Templo a los doce años
Cada año María y José peregrinaban a Jerusalén para celebrar la Pascua. Cuando Jesús tenía doce años, permaneció en el Templo sin que ellos lo advirtieran.
Tras buscarlo con angustia durante tres días, lo encontraron conversando con los maestros de la Ley, que admiraban su sabiduría. Cuando María le preguntó por qué había permanecido allí, Jesús respondió:
«¿No sabíais que debo ocuparme de las cosas de mi Padre?»Palabras de Jesús · Lc 2,49
Con estas palabras manifestó su relación única con Dios Padre. Luego regresó a Nazaret y siguió viviendo obedientemente junto a María y José, creciendo en sabiduría, estatura y gracia.
8 Juan Bautista prepara el camino
Llegado el momento señalado por Dios, Juan Bautista comenzó a predicar junto al río Jordán. Vestía con sencillez, llevaba una vida de penitencia e invitaba a todos a convertirse:
«Arrepentíos, porque el Reino de los Cielos está cerca.»Predicación de Juan · Mt 3,2
Muchas personas acudían para escucharlo y recibir el bautismo como signo de conversión.
9 El bautismo y las tentaciones de Jesús
Cuando Jesús tenía alrededor de treinta años, acudió al Jordán para ser bautizado por Juan. Aunque este se consideraba indigno de hacerlo, obedeció la voluntad del Señor. Al salir Jesús del agua, el Espíritu Santo descendió sobre Él en forma de paloma y se escuchó la voz del Padre:
«Este es mi Hijo amado.»Voz del Padre · Mt 3,17
Después, Jesús se retiró al desierto durante cuarenta días para orar y ayunar. Allí permitió ser tentado por el diablo y venció cada tentación, enseñándonos cómo permanecer fieles a Dios frente al mal.
10 Los primeros discípulos
Tras su regreso, Juan Bautista señaló a Jesús diciendo:
«He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.»Testimonio de Juan · Jn 1,29
Algunos discípulos comenzaron entonces a seguir a Jesús. Entre ellos estaban Andrés y Simón, a quien Jesús dio el nombre de Pedro. Poco a poco otros hombres respondieron también a su llamada, iniciando el grupo que acompañaría al Señor durante toda su misión.
11 El primer milagro en Caná
Jesús asistió con su Madre y algunos discípulos a unas bodas en Caná de Galilea. Cuando faltó el vino, María presentó discretamente la necesidad a su Hijo. Jesús convirtió una gran cantidad de agua en un vino excelente.
Este fue el primer milagro público del Señor y fortaleció la fe de quienes comenzaban a seguirlo.
12 La elección de los doce Apóstoles
Más adelante, Jesús eligió a doce hombres para que vivieran junto a Él y continuaran su misión:
Pedro
Andrés
Santiago
Juan
Felipe
Bartolomé
Mateo
Tomás
Santiago (de Alfeo)
Judas Tadeo
Simón el Cananeo
Judas Iscariote
Entre ellos, Jesús confió a Pedro una responsabilidad especial como cabeza visible del grupo apostólico.
13 La predicación del Reino de Dios
Durante unos tres años, Jesús recorrió Judea y Galilea anunciando la llegada del Reino de Dios. Enseñaba en las sinagogas y al aire libre —en montes, aldeas, casas y junto al mar—, dirigiéndose a personas de toda condición.
Entre sus enseñanzas más conocidas destacan el Sermón de la Montaña y la oración del Padrenuestro, con la que enseñó a sus discípulos a dirigirse al Padre celestial.
Con frecuencia usaba parábolas para explicar las verdades del Reino mediante ejemplos sencillos de la vida diaria. Entre las más conocidas están:
El hijo pródigo
El buen samaritano
El buen pastor
El sembrador
El grano de mostaza
Las diez vírgenes
14 Los milagros que confirmaban su misión
Las palabras de Jesús iban acompañadas de numerosas obras de misericordia. Sanó enfermos, devolvió la vista a los ciegos, el oído a los sordos y el habla a los mudos; limpió a los leprosos y liberó a muchas personas del dominio de los espíritus malignos.
En dos ocasiones alimentó a grandes multitudes multiplicando unos pocos panes y peces. Y realizó varios milagros sobre la muerte, como la resurrección del hijo de la viuda de Naín y, poco antes de su Pasión, la de Lázaro, que llevaba cuatro días en el sepulcro.
✨ Un testimonio del Padre: todos estos signos confirmaban que Jesús era el Mesías prometido y el verdadero Hijo de Dios. En la Transfiguración, el Padre volvió a proclamarlo su Hijo amado.
15 La creciente oposición contra Jesús
Mientras muchas personas acogían su enseñanza con fe, los principales dirigentes religiosos empezaron a rechazarlo. Su denuncia de la hipocresía, junto con la popularidad de su predicación y sus milagros, despertó la envidia de escribas, fariseos y otros jefes del pueblo, que buscaban desacreditarlo y encontrar motivos para acusarlo.
La resurrección de Lázaro hizo que aún más personas creyeran en Jesús, lo que aumentó el temor de sus adversarios. Finalmente decidieron buscar la manera de darle muerte.
Sin comprender el alcance de sus palabras, el sumo sacerdote Caifás afirmó que era preferible que un solo hombre muriera por el pueblo. Aquella frase anunciaba, sin saberlo, el sacrificio redentor que Jesucristo ofrecería por la salvación del mundo.
🕊️ Todo estaba preparándose
Desde el «hágase» de María hasta la sombra de la cruz que ya se acercaba, cada paso conducía a un mismo fin: la redención del mundo.
Aquí termina la primera parte. Lo que Caifás dijo sin entender pronto se cumpliría, y la muerte no tendría la última palabra.