📖 Nuevo Testamento · Parte 2

De la Pasión de Cristo a las primeras Iglesias

Inspirado en el Catecismo Mayor, «Breve historia de la Religión».

1 La entrada en Jerusalén y la traición de Judas

Al acercarse la Pascua, Jesús entró en Jerusalén montado sobre un asno, cumpliendo las profecías. El pueblo salió a recibirlo con alegría: extendían mantos por el camino, agitaban ramas de palma y de olivo y lo aclamaban como el Mesías esperado.

Aquel entusiasmo aumentó el odio de quienes ya buscaban eliminarlo. Los principales sacerdotes, los ancianos y los escribas se reunieron en casa del sumo sacerdote Caifás y decidieron prenderlo en secreto, para evitar un levantamiento del pueblo.

💰 La ocasión

Judas Iscariote, uno de los doce apóstoles, aceptó entregarlo a cambio de treinta monedas de plata. La avaricia abrió su corazón a la traición y puso en marcha los acontecimientos de la Pasión.

2 La Última Cena y el don de la Eucaristía

En el día en que los judíos celebraban la cena pascual, Jesús se reunió con sus apóstoles en el lugar que Pedro y Juan habían preparado siguiendo sus instrucciones.

Durante aquella última cena, el Señor realizó uno de los actos más grandes de su amor: instituyó el sacramento de la Eucaristía, dejando a su Iglesia el memorial permanente de su sacrificio y su presencia entre los fieles.

3 La Pasión de Nuestro Señor Jesucristo

Después de la cena, Jesús salió hacia el huerto de Getsemaní. Allí oró al Padre con profunda entrega, contemplando el sufrimiento que iba a afrontar. Su angustia fue tan intensa que sudó sangre, y un ángel vino a fortalecerlo.

Poco después apareció Judas con un grupo armado. El beso con el que saludó a Jesús fue la señal para identificarlo. Los discípulos huyeron por miedo, y Jesús fue arrestado y llevado ante Anás y luego ante Caifás. Esa misma noche el Sanedrín lo declaró digno de muerte, y fue insultado, golpeado y humillado por sus guardianes.

🕊️ El arrepentimiento de Pedro

Esa noche, el apóstol Pedro negó tres veces conocer a Jesús. Cuando el Señor lo miró, comprendió la gravedad de su falta, se arrepintió sinceramente y lloró su pecado durante el resto de su vida.

Al amanecer fue llevado ante el gobernador romano Poncio Pilato. Aunque reconocía su inocencia, Pilato cedió a la presión de la multitud. Intentó liberarlo ofreciendo elegir entre Jesús y Barrabás, pero el pueblo pidió la libertad del delincuente. También fue enviado ante Herodes Antipas, quien se burló de Él y lo devolvió a Pilato.

Finalmente, Jesús fue azotado. Los soldados le colocaron una corona de espinas, un manto púrpura y una caña en la mano para ridiculizarlo como si fuera un rey. Aun así, el odio de sus enemigos no se calmó, y Pilato terminó condenándolo a morir crucificado.

Jesús cargó con la cruz hasta el monte Calvario, donde fue clavado entre dos ladrones. Tras varias horas de intenso sufrimiento, entregó su vida al Padre, orando incluso por quienes lo crucificaban. Después de su muerte, un soldado atravesó su costado con una lanza. Jn 19,34

Solo el inmenso amor con el que aceptó ese sacrificio permite comprender, aunque sea en parte, la grandeza de su entrega por la salvación del mundo.

La Santísima Virgen María permaneció junto a la cruz con admirable fortaleza, uniendo el dolor de su corazón al sacrificio de su Hijo.

En el momento de su muerte ocurrieron signos extraordinarios:

4 La sepultura, la Resurrección y la Ascensión

Como era viernes y se acercaba el descanso del sábado, Jesús fue bajado de la cruz y colocado en un sepulcro nuevo. Las autoridades mandaron sellarlo y poner guardias para impedir que alguien retirara el cuerpo.

Sin embargo, al amanecer del primer día de la semana ocurrió el mayor acontecimiento de la historia: Jesucristo resucitó glorioso. Se apareció primero a María Magdalena y después a sus discípulos, para fortalecer su fe y confirmar que había vencido a la muerte. Una antigua tradición cristiana sostiene que se apareció antes a su Santísima Madre.

Durante cuarenta días permaneció con sus discípulos. Les explicó con mayor profundidad el Reino de Dios, confirmó su misión y les dio las últimas instrucciones. Finalmente, reunido con ellos en el monte de los Olivos, los bendijo y ascendió visiblemente al cielo.

5 La venida del Espíritu Santo

Siguiendo el mandato de Jesús, los apóstoles permanecieron reunidos en oración en el Cenáculo, junto con María.

Diez días después, en la fiesta de Pentecostés, el Espíritu Santo descendió sobre ellos en forma de lenguas de fuego. 🔥 Desde ese momento fueron transformados por la gracia de Dios: comenzaron a anunciar el Evangelio con valentía y hablaron en diversas lenguas para que personas de muchos pueblos pudieran comprender el mensaje.

✨ Los primeros frutos

San Pedro pronunció un gran discurso explicando que Jesús era el Mesías prometido, y ese mismo día se bautizaron unas tres mil personas.

Poco después, tras la curación de un hombre cojo de nacimiento, Pedro y Juan predicaron de nuevo, y unas cinco mil personas abrazaron la fe. La Iglesia comenzaba a crecer con rapidez en Jerusalén y en toda Judea.

6 Las primeras persecuciones

El crecimiento de la Iglesia provocó la reacción de las autoridades religiosas. Los apóstoles fueron interrogados, amenazados y castigados para que dejaran de predicar. Ellos respondieron con firmeza:

No podemos callar lo que hemos visto y oído.

Aunque fueron encarcelados y maltratados, continuaron anunciando el Evangelio. Durante esta persecución murió San Esteban, el primer mártir cristiano, apedreado por dar testimonio de su fe.

Lejos de detener la misión de la Iglesia, estas dificultades fortalecieron el valor de los creyentes, y el número de los cristianos siguió aumentando.

7 El apóstol Pablo

Uno de los mayores frutos de la gracia de Dios fue la conversión de Saulo de Tarso. Al principio había perseguido con dureza a los cristianos, pero un encuentro con Cristo cambió por completo su vida. Desde entonces fue conocido como Pablo y dedicó todas sus fuerzas a anunciar el Evangelio.

Recorrió numerosos pueblos, fundó comunidades cristianas y enseñó la fe tanto a judíos como a gentiles. Soportó viajes difíciles, cárceles, persecuciones y muchas pruebas, pero nunca abandonó la misión que había recibido. Sus predicaciones, acompañadas por la acción de Dios, dieron origen a muchas Iglesias.

Finalmente llegó a Roma, donde continuó anunciando a Cristo hasta entregar su vida por la fe durante la persecución del emperador Nerón.

📜 Su legado escrito

La Iglesia conserva sus cartas, dirigidas a diversas comunidades. Estos escritos siguen siendo una parte fundamental del Nuevo Testamento y muestran la profundidad de su enseñanza y de su amor por Cristo.

8 Los apóstoles llevan el Evangelio al mundo

Después de anunciar el Evangelio en Judea, los apóstoles se dispersaron para cumplir el mandato de Jesús de predicar a todas las naciones.

San Pedro viajó primero a Antioquía, donde los discípulos comenzaron a ser llamados por primera vez «cristianos». Más tarde se trasladó a Roma, donde ejerció su ministerio como obispo y dio su vida por Cristo durante la persecución de Nerón.

⛪ Pedro, primer Papa

La Iglesia Católica reconoce en Pedro al primer Papa. Sus sucesores continúan su misión como obispos de Roma, llamados a servir a toda la Iglesia conservando fielmente la enseñanza recibida de Cristo.

Los demás apóstoles permanecieron unidos en la misma fe y en comunión con Pedro. Allí donde anunciaban el Evangelio surgían nuevas comunidades cristianas, y para guiarlas y asegurar la continuidad de la misión fueron nombrando obispos que continuaran el ministerio apostólico.

Así comenzó la expansión de la Iglesia por el mundo, llevando la Buena Nueva de Jesucristo a pueblos de muchas lenguas y culturas.

De la cruz al fuego, hasta hoy

Lo que empezó junto a un sepulcro sellado sigue vivo en cada comunidad que reza, cree y anuncia. La misma fe de los apóstoles llega hasta nuestra casa: nos toca ahora custodiarla y transmitirla.

«Id, pues, y haced discípulos a todos los pueblos.» — Mt 28,19