📖 Antiguo Testamento · Parte 1

De Adán a José

Contado para leer en familia. Inspirado en: El Catecismo Mayor pag:162 "Breve historia de la Religión"

1 Dios crea el mundo

Al principio, Dios hizo el cielo, la tierra y todo lo que existe. Aunque podía haberlo hecho todo en un instante, eligió ordenar su obra en seis tiempos que la Escritura llama “días”.

Día 1🌅La luz
Día 2☁️El firmamento
Día 3🌿Mar, tierra y plantas
Día 4☀️Sol, luna y estrellas
Día 5🐟Peces y aves
Día 6🦌Animales y el hombre

En el séptimo tiempo, Dios descansó. Por eso ese día, llamado Sábado (que significa descanso), fue señalado más tarde, por medio de Moisés, como día consagrado a Dios.

🕊️ Para hoy: de aquí viene la costumbre de reservar un día para el Señor. Es una práctica que conviene cuidar también en familia.

2 El hombre y la mujer

Dios hizo al hombre a su imagen y semejanza. Formó su cuerpo de la tierra y le dio un alma inmortal. A este primer hombre lo llamó Adán, nombre que significa formado de la tierra, y lo puso en un lugar de felicidad: el Paraíso terrenal.

Como el hombre estaba solo, Dios quiso darle una compañera. Durante un sueño profundo, tomó una costilla de Adán y formó con ella a la mujer. Adán la recibió con alegría y la llamó Eva, que significa “vida”, porque sería madre de todos los seres humanos.

El hombre y la mujer fueron creados para estar unidos y complementarse. Es una verdad central, escrita desde el primer día.

3 Los Ángeles y la primera prueba

Antes que al hombre, Dios creó a los Ángeles, seres de naturaleza superior. Son espíritus puros: no tienen cuerpo ni forma visible. Dios los hizo capaces de conocerlo y amarlo, y libres para elegir entre el bien y el mal.

Llegado el momento de la prueba, muchos permanecieron fieles. Otros pecaron por soberbia: quisieron ser como Dios y no depender de Él.

4 El pecado de Adán y Eva

Dios había puesto a Adán y Eva en un estado de inocencia, gracia y felicidad, libres de la muerte y del sufrimiento. Podían comer de todo en el Paraíso, salvo del fruto de un árbol que la Escritura llama “árbol de la ciencia del bien y del mal”.

Aquel mandato no era un capricho: era el modo de reconocer a Dios como Señor. Si obedecían, crecerían en gracia y felicidad. Si desobedecían, ellos y sus descendientes perderían esa plenitud y conocerían el mal en el alma y en el cuerpo.

El demonio, envidioso, tentó a Eva por medio de la serpiente. Ella tomó el fruto prohibido, comió y convenció a Adán de hacer lo mismo. Así pecaron los dos.

⚠️ Las consecuencias. Adán y Eva perdieron la gracia, la amistad con Dios y el derecho al cielo. Quedaron sometidos al demonio y sujetos a la muerte. Dios los expulsó del Paraíso, y desde entonces el hombre debe ganarse el pan con esfuerzo y fatiga.
“Con el sudor de tu rostro comerás el pan, hasta que vuelvas a la tierra de la que fuiste tomado.”Gn 3, 19

Ese pecado se transmite a todos los descendientes de Adán. Lo llamamos pecado original, y con él nacemos todos, con una sola excepción: la Virgen María. Mancha el alma desde el primer instante de vida, nos aleja de Dios y nos somete a la muerte. Entender esto ayuda a comprender por qué necesitamos ser salvados.

✨ La promesa de un Salvador

Pero Dios no abandonó al hombre. Por su infinita misericordia, prometió enviar un Salvador, el Mesías, que liberaría a la humanidad del pecado y del poder del demonio, y abriría de nuevo las puertas del cielo.

Esta promesa fue repitiéndose a lo largo del tiempo: a los Patriarcas y, más tarde, al pueblo hebreo por medio de los Profetas. Toda la historia que sigue se entiende a la luz de esta esperanza.

5 Los primeros hijos y los Patriarcas

Adán y Eva tuvieron dos hijos: Caín y Abel. Caín se dedicó al campo; Abel, al pastoreo. Abel, bueno y sincero, ofrecía a Dios lo mejor de su rebaño, y Dios lo aceptaba. Caín ofrecía lo peor, y su ofrenda no agradaba. Lleno de envidia, Caín llevó a su hermano al campo y lo mató.

Para consolarlos, Dios les dio otro hijo, Set, hombre justo y temeroso de Dios. A lo largo de su larga vida, Adán tuvo muchos hijos más, y así fue poblándose la tierra.

📌 Los Patriarcas. Con el tiempo, los ancianos de mayor descendencia se convirtieron en guías de sus familias: eran a la vez jefes, jueces y sacerdotes. Vivían muchos años para enseñar la verdadera religión y mantener viva la fe en el Mesías que había de venir.

6 El diluvio y la torre de Babel

Pasaron los siglos y los descendientes de Adán se corrompieron. La maldad llenó la tierra. Dios primero advirtió y después castigó con un diluvio: llovió durante cuarenta días y cuarenta noches, hasta cubrir las montañas más altas. Murieron todos, menos Noé y su familia.

Cien años antes, obedeciendo a Dios, Noé había construido el Arca, una gran embarcación. En ella entró con su esposa, sus tres hijos —Sem, Cam y Jafet—, sus esposas y los animales que Dios le indicó. La obediencia paciente de Noé salvó a su familia.

🗼 La torre de Babel. Los descendientes de Noé se multiplicaron tanto que necesitaron separarse. Pero antes quisieron levantar una torre que llegara al cielo. Dios, ofendido por ese orgullo, confundió sus lenguas. Al no poder entenderse, tuvieron que dispersarse y abandonar la obra. Por eso aquel lugar se llamó Babel, que significa “confusión”.

7 Abrahán y la renovación de la alianza

Tras el diluvio, los hombres volvieron pronto a sus errores. Llegaron incluso a olvidar al verdadero Dios y a caer en la idolatría: adorar como dioses a cosas creadas. Para conservar la verdadera religión en la tierra, Dios eligió un pueblo y lo guió con cuidado especial.

Para padre de ese pueblo escogió a Abrahán, un hombre de Caldea descendiente de los antiguos Patriarcas, fiel en medio de una nación entregada a los ídolos. Dios le mandó dejar su tierra y marchar a Canaán (también llamada Palestina), con una promesa: sería origen de un gran pueblo, y de su descendencia nacería el Mesías. Como señal, su esposa Sara, ya anciana, tuvo un hijo: Isaac.

Para probar su fe, Dios pidió a Abrahán que sacrificara a ese hijo tan amado. Cuando iba a hacerlo, un ángel detuvo su mano. La obediencia confiada de Abrahán sigue siendo un modelo de fe para toda familia.

8 De Isaac a Jacob

Isaac se casó con Rebeca, y tuvieron dos hijos gemelos: Esaú y Jacob. A Esaú, como mayor, le correspondía la bendición del padre; pero él había cedido antes ese derecho a Jacob por un plato de comida, y Dios dispuso que la bendición recayera finalmente en Jacob.

Para huir de la ira de su hermano, Jacob marchó a casa de su tío Labán, que le dio por esposas a sus hijas Lía y Raquel. Veinte años después regresó rico y con una familia numerosa. En el camino, antes de reconciliarse con Esaú, Dios cambió su nombre por el de Israel.

Abrahán Isaac Jacob (Israel) 12 hijos

9 José en Egipto

Jacob tuvo doce hijos. Los menores, José y Benjamín, eran hijos de Raquel. José era el más prudente y el preferido de su padre, lo que despertó la envidia de sus hermanos. Llegaron a pensar en matarlo, pero al fin lo vendieron a unos mercaderes que lo llevaron a Egipto.

Allí, gracias a su buena conducta, José ganó la confianza de su amo. Calumniado injustamente, fue encarcelado dos años. Salió de prisión al interpretar dos sueños del Faraón: anunció siete años de abundancia seguidos de siete de escasez. El rey lo nombró virrey de Egipto. Durante los años buenos almacenó provisiones, de modo que cuando llegó el hambre, Egipto tenía alimento de sobra.

🌾 La familia se reúne. Ante el hambre, muchos pueblos acudían a Egipto a comprar trigo. Jacob envió allí a sus hijos, que al principio no reconocieron a José. Cuando él se dio a conocer, los perdonó y pidió que trajeran a su padre y a toda la familia. El rey los acogió en la región de Gesén.

Tras diecisiete años en Egipto, ya cercano a la muerte, Jacob reunió a sus hijos y a los dos hijos de José, Efraín y Manasés. Les pidió que un día regresaran a Canaán y llevaran allí sus restos. Bendijo a cada uno y anunció a Judá que de su descendencia no se apartaría la autoridad suprema hasta la llegada del Mesías.

Desde Adán hasta José, una sola promesa recorre la historia: Dios no abandona a los suyos, y prepara con paciencia la venida del Salvador.

¿Qué historia leerás esta semana en familia para seguir el hilo de esta promesa? 🕊️